miércoles, 31 de diciembre de 2014

Ser más feliz

Este año ha sido difícil en varios aspectos, pero agradezco a Dios que lo más importante para mí (la familia) ha permanecido unida, con buena salud y feliz.

*Ilustración Isabel Hojas
Por lo que el nuevo año pretendo seguir y mejorar varias situaciones cotidianas, para ser feliz cada día.



Es sabido que la felicidad no es un estado soñado, idílico e imposible. Me he dado cuenta que personalmente me concentro en mi estado de salud, que ha sido muy bueno, valoro eso y me siento feliz, también me detengo a revisar mis relaciones interpersonales y agradezco a la gente que tengo cerca, la amo y disfruto, eso también me hace feliz.

Se necesita voluntad de ser tolerante, no estallar y pelear por que sí, y a veces cuesta, yo soy muy impulsiva, pero este año he logrado tranquilizar y tolerar situaciones molestas, aunque aún me falta.

Encontré una lista de estrategias para aumentar la felicidad en "La ciencia de la felicidad" de Sonja Lyubomirsky, y si muchos compatriotas ponemos de nuestra parte, nuestra vida será mucho más dichosa:

*Apreciar lo que tenemos
*Practicar actos de bondad
*Expresar gratitud y reconocimiento
*Evitar compararse
*Centrarse en aspectos positivos
*Aprender a descubrir herramientas para sobrellevar la adversidad.
*Concentrarse y cultivar un pensamiento positivo
*Aprender a perdonar (a sí mismo y a los demás)
*Invertir calidad de tiempo en relaciones interpersonales.
*Practicar la espiritualidad, orar.
*Comprometerse con objetivos importantes
*Hacer actividad física.
*Y por sobre todo dejar de pensar o masticar la rabia o malos ratos, puesto que cada vez que le damos mil veces "vueltas" a un problema, de alguna manera lo estamos viviendo otra vez, así lo interpreta el cerebro.

Intentaré con mucho ánimo, cumplir todas estos buenos consejos para ser más feliz el nuevo año, valorar y disfrutar lo que tengo.
Siempre he disfrutado de mi entorno, familia, amigos, entorno. De la naturaleza, árboles, animales, pajaritos o abejas que alegran mi jardín, cada detalle pequeño que a veces no nos detenemos a verlo y valorarlo. El sonido del mar, el viento que refresca el rostro... Agradezco a Dios cada día por esto, y siempre se puede seguir creciendo, valorando y agradeciendo.

Y tú ¿te animas?

Estela.

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