martes, 23 de septiembre de 2014

La mujer chilena, en mi familia

Si hablamos de historia, en nuestro país tenemos muchas mujeres empoderadas, y a pesar de vivir en épocas machistas, de todos modos han sabido mantenerse firme en sus convicciones.

*Fotografía de romerosantana.blogspot.com
En mi caso, siempre ha estado presente la fuerza femenina, desde los registros familiares de la mamá de mi bisabuela en adelante. Mi abuelita me contaba que ella, junto a sus hermanas siempre quiso tener independencia económica, no porque lo necesitara, si no más bien, porque quería sentirse autosuficiente.

Y fue así que desde los 13 años, y al ver a sus hermanas mayores, tener una independencia económica, pidió permiso a sus padres y trabajó en diferentes rubros. Juntaba su dinero y se mandaba a hacer hermosos vestidos para fiestas patrias, o se comparaba deliciosas aguas de colonia. Sus padres no le aceptaban que ella les diera dinero, -porque ella cuenta-, gracias a Dios, su padre tenía un muy trabajo.

Luego se casó, y aunque ya no trabajó más remuneradamente, si lo hizo con mucha fuerza y perfección en su hogar. Podía sola atar hasta siete vacas lecheras, propias, para ordeñarlas, sin necesidad de que mi tata le ayudara. Soportaba el peso de baldes llenos de leche, para caminar erguida desde el establo hasta su casa..... cuidó a sus cinco hijos, a quienes los mantenía impecables, era quien viajaba a Santiago a hacer las compras de mercadería, y no necesitaba de un hombre que le llevara las cajas pesadísimas de provisiones, ¿para que? si ella lo podía hacer perfecto.

Mi mamá, dice que siempre fue independiente gracias a que de muy niña, a los 8 años la internaron con las monjas italianas. Allí le enseñaron a no llorar, a ser feliz, y más tarde, le enseñaron costura, y lecciones agrícolas, por lo que ella decidió estudiar técnico agrícola. Carrera que no terminó, retirándose en el último año.

Pronto se casó, pero su matrimonio fracasó, por lo que ella, cortó por lo sano, e inició  de inmediato el proceso de anulación de matrimonio. Así nos crió ella, sin ninguna muestra de dolor, jamás la vimos llorar ni hablarnos mal del papá, todo lo contrario, nos demostraba que era feliz así, y que sería peor estar casada y sufrir.... siempre la hemos visto feliz, alegre. Ella nos enseño de niñas que no necesitábamos de un hombre para sacar los galones de gas y comprarlos... y volver a entrarlos, aunque estuvieran muy pesados. Mi hermana por ejemplo era la encargada de subirse al techo a limpiar canaletas, o tapar las goteras.
A pesar que las dos siempre fuimos muy delgadas, ésto nunca fue impedimento para llenar sacos de arena y tapar los portones de la casa, en plena lluvia, de madrugada, cuando el canal se salía en el frío invierno. En momentos indicados defendernos de algún tipo de ataque, y no dejarnos pasar a llevar jamás por nadie.

No por eso dejaremos de ser femeninas, porque eso es ser mujer, demostrar la fuerza que poseemos, combinada con la femineidad. Y jamás dejarnos pasar a llevar.

Y eso le incentivamos a mi hija, siempre, que ella puede hacer trabajo duro, igual que su hermano.
Encontré un vídeo que está dando vuelva y viene como anillo al dedo.
¡Abrazos!

https://www.youtube.com/watch?v=UMU9Q_4yNng

Estela

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