jueves, 10 de abril de 2014

Yerba Mate y Nuestra historia

La yerba Mate, vive en nuestro país en la época precolombina. Los jesuitas evangelizadores que llegaron en la  Colonia, describieron el mate como un "vicio". Pero fue muy bien recibido por la población española, la que inmediatamente incorporó ésta bebida en la dieta.

El mate animaba las tertulias transversalmente. Viajeros extranjeros relataron de forma escrita en el siglo XIX que tomar mate era una costumbre muy arraigada en Chile, ya fuera en calabazas, cerámica o plata según el estrato social. Una bebida que la consumían también niños chilenos, los cuales compartían el recipiente y bombilla de mano en mano.

El navegante inglés John Byron (1723-1786) escribió sobre las costumbres alimenticias en Chile:
"Hay la costumbre de tomar dos veces al día el mate: lo traen en una gran salvilla de plata, de la cual se levantan cuatro pies destinados a recibir una tacita hecha de un calabazo guarnecido de plata. Comienzan por echar la yerba en el calabazo, le agregan la azúcar que quieren y un poco de jugo de naranja; en seguida, le echan agua caliente, y lo beben por medio de una bombilla, que consiste en un largo tubo de plata, a cuyo extremo hay un colador redondo, que impide que se pase la yerba. Y se tiene por una muestra de cortesía que la señora chupe primero unas dos o tres veces la bombilla y que en seguida se la sirva sin limpiarla al convidado" (Byron, 1901: 137-138)
Parte de texto extraído de archivos de  www.dibam.cl

Bueno, a pesar que el mate era un gran gusto que se daban nuestros antepasados, luego fue reemplazado por la costumbre de los ingleses: el té.

Hoy vuelve de nuevo a masificarse, y se recomienda beberlo sólo dos veces al día. La yerba mate contiene un aporte vitamínico importante, también es un laxante natural, estimula e hidrata entre otras cosas.

Pero se aconseja no consumirlo en exceso porque puede producir insomnio, taquicardia, hipertensión y gastritis.

A mi, personalmente me encanta, me relaja, y siento que me hace muy bien.

En mi recipiente pongo yerba, luego la tapo con la mano y la agito boca abajo. La pongo en la posición inicial y le echo agua caliente del termo, NO hirviendo porque de lo contrario la yerba se quema.

Luego tapo la bombilla con mi dedo, la meto al recipiente y suelto la bombilla, para que no entren los palitos a la bombilla.

También rescaté del archivo de Dibam, el lenguaje que se manejaba de generación en generación con el mate compartido con un invitado:

Mate amargo: significa indiferencia
Mate dulce: amistad
Mate con limón: disgusto
Mate con canela: se está pensando en el destinatario
Mate con azúcar quemada: simpatía
Mate con cáscara de naranja: el placer de encontrarnos
Mate con toronjil: que la tristeza me aflige
Mate con leche: estima
Mate con café: ofensa perdonada
Ofrecer un mate con un pañuelo para proteger del calor, es un gesto de "premonitorio romance".
Brindar con un mate muy caliente significa "Yo también estoy ardiendo... por ti"

¿Qué te parece nuestra tradición con el mate?

Estela.

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