sábado, 26 de abril de 2014

El siniestro doctor Mortis

Siempre he escuchado los relatos que contaba mi mamá, y hace unos días atrás conversé con mi suegri sobre las maléficas historias de "El Doctor Mortis".

Nacen éstas historias en la década del 40 hasta los años 80. El creador fue el talentoso y muy creativo narrador chileno Juan Marino Cabello. Parten en radio teatro, de la "Radio Ejército" de Punta Arenas, con tal éxito que pronto se transmitió en diversas radio emisoras chilenas.

Yo recuerdo haber escuchado un par de relatos de radio cuando era muy niña que eran recreadas con música de fondo, ruidos de puertas, voces, todo diseñado a la perfección en radio teatro:

Comenzaba el propio doctor Mortis a contar la historia con una carcajada espeluznante, y que provocaba ese placentero pánico, el cual lograba escuchar la tétrica historia hasta el final.

En los años 60 el personaje se convirtió en un cómic que fue publicado hasta mediado de los 70 por diversas editoriales. Se publicaron 170 números con un fabuloso guión de Eva Martinic, esposa de Juan Marino.

Muchos fanáticos y seguidores del "Doctor Mortis" han dejado escaneadas las revistas antiguas las cuales puedes revisar en: revistasdrmortis.blogspot.com

La Gráfica es un arte, de verdad las revistas son un verdadera joya para los chilenos, puesto que está a la altura de los cómic extranjeros.

Y bueno, el radio teatro es de conocimiento casi nacional, por decirlo así. Está absolutamente grabado en el consciente colectivo .. sólo al escuchar el comienzo de la música ya sabes que es el Doctor Mortis.

Es un orgullo, haber podido disfrutar del trabajo tan creativo de Juan Marino, con cada detalle, con un lenguaje potente, y el espeluznante desarrollo de la historia es absolutamente genial. La creación de un genio.

Aún se pueden disfrutar algunas historias en youtube, antes de ir a dormir muaaajjajajajajaj



Estela.

2 comentarios:

  1. NUNCA MAS LEER DOCTOR MORTIS, PARA DESPUES NO PODER DORMIR, Y AHORA YA NO ESTAN MIS PADRES QUE ME REGALONEABAN Y QUITABAN EL MIEDO Y ME DEJABAN LA LUZ PRENDIDA

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