viernes, 31 de enero de 2014

Los entierros.

Ésta layenda la recuerdo de muy niña, porque me la contaban mis dos tías abuelas que iban a visitar a mi abuelita y se quedaban en casa de visita.

Cuentan los antiguos que cuando llegaron los españoles a nuestro territorio, habían muchos mapuches muy acaudalados (Ulmenes) y éstos enterraron el oro y plata que abundaba en la región.


Los españoles asesinaron a varios Ulmenes para quitarle sus riquezas pero ninguno pudo encontrar sus tesoros.

A pasar los años, algunas personas "elegidas" tuvieron visiones en las noches oscuras. Esas visiones consistían en una especie de rescoldo (brasas ardientes). Si el color del rescoldo era rojizo, el entierro era de oro y y si el color era blanco, era de plata.

Y al excavar la tierra del lugar desenterraron cántaros de greda repleto de oro y plata.

Pero no todo era tan simple porque par encontrar los entierros debían efectuar una serie de requisitos: ser muy valiente, pues debían hacerlos en una noche muy oscura. Tampoco podían ser codiciosos, porque cuando les entraba a la avaricia, el entierro se cambiaba de lugar levantándose una cortina de humo siendo imposible encontrarlo.

Y luego de contarme ésta historia me decían las tías, así es que si usted ve brillar unas brasas en la tierra y en la noche, ya sabe lo que tiene que hacer.

¿Conocías ésta leyenda?


Estela

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