sábado, 17 de agosto de 2013

Empacho

¿Alguien ha escuchado alguna vez ésta palabra y su significado?
Bueno les cuento que el empacho es un malestar al estómago que se produce después de haber comido demasiado de un alimento, y ésto en la jerga popular se dice "se pego algo en la guata".

El síntoma del empacho es inapetencia, ganas de vomitar, aborrecer aquello que se comió a destajo. En los niños se nota en la carita puesto que se vuelven pálidos y amarillentos, y bajo los ojitos aparecen sombras violaceas por ojeras.


Mi abuelita ha sido experta en quitar el empacho de los niño y también adultos.

Para comenzar, el afectado debe tomar en ayunas un purgante que se prepara con ralladura de papa que no esté verde porque la papa verde es venenosa. La ralladura de papa se vierte sobre un trapito muy limpio y se extrae su jugo (se envuelve la ralladura con la tela, se aprieta y ahí sale el jugo). Se deja en un vasito de vidrio, se le agrega jugo de limón y un poquito de la ceniza pero sólo de la parte que queda de la leña, esa parte muy blanca de la ceniza. En el caso de los niños se da a tomar unas cucharaditas.

Luego de bebido el purgante, se acuesta al paciente boca abajo y se le hace una especie de friega en la cintura y espalda con ceniza gruesa por unos segundos, se afirma con ambas manos la piel y se estira a la altura de la cintura y espalda. Si está empachado va a sonar un pequeño crujido, puede sonar 1, 2 o 3 veces, todo dependerá de cuan mal tenía el estómago.

Luego se procede a dar una agüita de paico. Se cortan las hojas de paico más oscuras, se ponen en un tazón, se agrega una cucharadita de azúcar y se deja caer agua hirviendo, una vez que esté tibia se da a beber.

Ésta antigua práctica la conozco por mi abuelita materna, y ella la prendió de su abuelita. Era la solución más efectiva de mejorar de esos molestos malestares de repugnancia a los alimentos.

Por mi parte no incito a nadie de hacer éste remedio, sólo quiero contarles las tradiciones que se practicaban antaño y que por lo demás eran muy efectivas, puesto que para mí y mis hijos es santo remedio, y aún mi abuelita accede a aliviarnos "Tirando la cola" o "Quebrando el empacho" como se denomina éste procedimiento.

 Dejo inmortalizadas en la fotografía de entrada las manos fecundas, fuertes y sanadoras de mi abuelita que tanto amo.

Y bueno, a los días de realizado éste ancestral tratamiento, vuelve el apetito, se esfuma la sensación de nauseas y vuelve el color rozagante del rostro.

Estela

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