jueves, 29 de agosto de 2013

Café Colonia

A pasos del Teatro Municipal, en calle Mac-Iver se encuentra uno de los salones de té, con la pastelería más deliciosa que existe en Santiago de Chile.

Desde niña recuerdo pasar por esa calle y admirar sus bellas y coloridas vitrinas, llenas de tortas, mazapanes y delicias. Siempre paso tomar un café o a almorzar cuando voy al centro.

A continuación les cuento más..

Mientras otras personas prefieren tomar café con una sirena en el vaso,  yo me doy el lujo de disfrutar ésta
joyita, junto a mi Dani, o a mi inseparable hermanita que me acompaña siempre que puede, o junto a mi madrecita, porque la verdad es que aquí preparan los mejores strudel de manzana, pie, galletas, tortas, kuchen y pastelería en general.

Debo decir que soy una sibarita y he probado muchísimos pasteles, en diversos sectores de la ciudad y fuera de Santiago también, y por lejos me quedo con la pastelería del Café Colonia.

Cuándo queremos lucirnos con una deliciosa torta también acudimos por su fenomenal pastelería:

"Corrían los años 20 y Alemania vive una crisis económica producto de la
primera guerra mundial (1914-1918). A orillas del Rhin en la ciudad Colonia, nace en 1912
Wihelm Schlösser quien con el pasar de los años se convierte en un joven inquieto y deseoso
de aprender los secretos de la pastelería alemana.
Decide ingresar al famoso café Reichard, ubicado al pie de la catedral gótica
más grande del mundo. En éste clásico local, punto de encuentro de la sociedad de aquellos
años, logra asimilar con mucho tesón y esfuerzo la esencia y secretos de éste arte.

Con el pasar de los años el destino quiso que éste joven viajara a Sudamérica, a Chile
donde empieza junto a su esposa el proyecto más importante de sus vidas.
Abren el año 1952 las puertas de su primer Salón de Té, ubicado en Huérfanos 979 piso 9.

En él invitaban a sus clientes a probar los más exquisitos sabores de su tierra natal.
De ésto han transcurrido más de cindo décadas, hoy el Salón de Té y la pastelería familiar
siguen en las manos de la segunda generación, en calle Mac-Iver 133 y 161 y desde
1963, al igual que sus progenitores, se empeñan en mantener el prestigio y los sabores de antaño"
No podemos imaginar a Chile sin su tremenda influencia culinaria española y alemana.Es por eso que disfruto de éste lugar porque mezcla lo nacional (churrascos, lomitos, platos caseros a la hora de almuerzo) con la fuerte influencia alemana.














Estela.

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